De: LAS ESCLAVAS DE LA IGLESIA
Discurso dado en Italia (Loggia Stella de Italia).
“Sobre la mezquina patria de montes y ríos, existe la gran
patria de los afectos y de las ideas: los nacidos bajo la misma bandera que nosotros
son nuestros conciudadanos; más nuestros compatriotas, nuestros amigos,
nuestros hermanos, son los que piensas como nosotros pensamos, los que aman y
aborrecen cuanto nosotros amamos y aborrecemos.”
“Riámonos de la teoría, declarando al mismo tiempo que nada
hay tan abominable ni tan indigno de un hombre honrado como figurarse en posesión
de verdad y reservarla para sí, manteniendo a los demás en el error.”
“Se necesita hablar la más elocuente de las lenguas, el
ejemplo.”
“La elevación moral de un hombre se mide por el concepto que
se forma de la mujer. Para el ignorante y brutal no pasa de ser una hembra,
para el culto y pensador es un cerebro y un corazón.”
“La mujer no sólo nos forma con la carne de su carne y la
sangre de su sangre, no sólo nos nutre en sus pechos y nos conforta en su
regazo, sino también nos impregna sus sufrimientos, nos transfunde sus ideas, y
como el Jehová de la leyenda bíblica, nos modela a su imagen y semejanza.”
“Lo más dulce de la unión amorosa no reside en el contacto
de dos epidermis ni en la simultaneidad de dos espasmos: está en la vibración
unísona de dos corazones, en el vuelo armonioso de dos inteligencias hacia la
verdad y el bien. Los animales se unen momentáneamente, los dos sexos humanos
deben aliarse para engrandecerse y perfeccionarse.”
“En las batallas por la idea no sé conoce auxiliar más
poderoso que el amor.”
“El alma del niño no es del padre, de la madre, ni del
sacerdote, es de la verdad, de ese algo tan fecundo que no se encierra ni puede
encerrarse en el estéril credo de ninguna religión. Más aún señores: el niño no
se pertenece ni a sí mismo: se debe a la humanidad, se halla en la obligación
de allanar el camino a las generaciones futuras. No hemos venido a la tierra para
beber el agua, comer el pasto y regar la única herencia de un esqueleto.”
“La felicidad no se aguarda del cielo ni se mendiga de
otros, se conquista con sus propios esfuerzos.”
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