Fue hermoso como hicimos el amor
la última noche,
parecíamos dos monos chillones
en su luna de miel
murmurando sonidos extraños
en un vuelo inacabable.
Mis piernas se abrían
como un valle quieto,
caminaste en él
lleno de furia
y fuiste su mejor habitante.
Rosina Valcárcel.
pegar los oídos al césped
pegarlos a un ombligo
o
a un vientre
o
a un pecho
o
a una concha marina
no marina
a la de margarita elsa carmen
pegar los oídos y escuchar
el sonido del fondo del abismo
de pterodáctilos en pleno vuelo
y descansar así
cerrar los ojos = a despertar.