Fue hermoso como hicimos el amor la última noche, parecíamos dos monos chillones en su luna de miel murmurando sonidos extraños en un vuelo inacabable. Mis piernas se abrían como un valle quieto, caminaste en él lleno de furia y fuiste su mejor habitante.
pegar los oídos al césped pegarlos a un ombligo o a un vientre o a un pecho o a una concha marina no marina a la de margarita elsa carmen pegar los oídos y escuchar el sonido del fondo del abismo de pterodáctilos en pleno vuelo y descansar así cerrar los ojos = a despertar.